La situación de los Objetivos del Milenio a mitad de camino para 2015 Autores: Autores corporativos: 26 de Noviembre de 2007 Con los datos estadísticos de diferentes regiones del mundo, los autores presentan la situación de los Objetivos del Milenio y qué es lo que falta para cumplir las metas el 2015.: 01. Introducción.La Declaración del Milenio de las Naciones Unidas del año 2000 y el Consenso de Monterrey sobre la Financiación para el Desarrollo (2002), consolidado posteriormente en la Declaración de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible y en el Plan de Implementación de Johannesburgo (2002), son la expresión del compromiso asumido por toda la comunidad internacional, en este principio de siglo, para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) lo más tardar en el año 2015. El año 2007 marca el punto intermedio en el plazo de quince años establecido por los jefes de Estado y de Gobierno del mundo para alcanzar los ODM. Sin embargo, con los últimos datos disponibles (del año 2005), puede comprobarse que los avances hacia la consecución de los Objetivos del Milenio son insuficientes y que será necesario intensificar los esfuerzos en los próximos años, ya que si continúa la tendencia observada hasta ahora, no se conseguirá alcanzar las metas establecidas. En el presente capítulo se realiza, en primer lugar, una proyección hacia el año 2015 de la evolución experimentada desde 1990 (año fijado como punto de partida) por las principales regiones mundiales en desarrollo para cada uno de los siete primeros ODM, con el fin de mostrar la posición de cada una de esas regiones en dicho año en el supuesto de que las tendencias observadas persistieran durante los próximos años [1]. Seguidamente, se analiza la situación del Objetivo 8 en sus tres principales vertientes: la ayuda al desarrollo, el comercio internacional y el alivio de la deuda externa, y se constata que los países desarrollados deben cambiar sus políticas si realmente quieren erradicar la pobreza en el mundo y lograr una globalización que beneficie a los menos desarrollados, tal y como se han comprometido en numerosas ocasiones.NOTAS:
12. Grado de cumplimiento de los objetivos 1 a 7 en 2015.22.1. Metodología.En el presente apartado se realiza una proyección del grado de cumplimiento de los siete primeros Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para el año 2015, por grandes regiones mundiales (véase Anexo 1). El método de análisis, descrito en el Anexo 2 permite realizar una prospección a través de la tendencia temporal descrita desde 1990, si se asume que las cosas continuarán como hasta ahora. El futuro se pronostica únicamente en base a la tendencia histórica. Para cada uno de los objetivos, con la excepción del Objetivo 3, se ha elegido una sola meta y un solo indicador de su cumplimiento, los considerados como más representativos del conjunto (véase recuadro 1, donde figuran las metas e indicadores, por objetivo, establecidos por Naciones Unidas). De esta forma, el análisis resulta más simple y permite realizar una aproximación que nos dice si una región se encuentra en la senda correcta para lograr el cumplimiento de los Objetivos del Milenio en 2015 o no. Con estas proyecciones no tratamos en ningún caso de predecir cuál será la situación de estas regiones al final del periodo [2].![]() NOTAS:
32.2. Resultados obtenidos.A continuación se procede al análisis del grado de cumplimiento a nivel regional de los ODM. Se han considerado las siguientes regiones de entre las recogidas en la clasificación de las Naciones Unidas: África Septentrional, África Subsahariana, América Latina y Caribe, Asia Oriental, Asia Meridional, Asia Occidental y Sudeste Asiático, recogiendo, de forma gráfica, la evolución de los distintos indicadores mencionados. Se recoge, asimismo, la evolución de los indicadores considerados para el conjunto de las regiones en desarrollo, que va a permitir realizar una aproximación al cumplimiento de los ODM desde el punto de vista global, y nos permite también apreciar las disparidades en la consecución de los ODM no sólo entre regiones, sino entre éstas y el dato global. De esta manera se puede valorar si un acercamiento al objetivo a nivel agregado oculta en realidad marcadas diferencias entre regiones. En cada uno de los gráficos aparecen las observaciones de 1990 (el año inicial), o el posterior más cercano, y el dato correspondiente al Informe de 2007 sobre los ODM de las Naciones Unidas (último año disponible), así como la prospección para 2015. En el gráfico aparece, asimismo, el objetivo perseguido para ese año. Por su parte, la matriz de Grado de Cumplimiento de los ODM en 2015 recoge los distintos indicadores considerados para cada una de las regiones y su grado de cumplimiento medido en términos porcentuales.![]() 42.2.1. África Subsahariana.La región de África al sur del Sáhara es, sin duda, la que mostraría un menor grado de cumplimiento de los objetivos. No sólo no lograría alcanzar las metas establecidas para 2015, sino que en muchos de los indicadores no se observa siquiera una tendencia favorable en su evolución. El porcentaje de población con ingresos inferiores a un dólar diario alcanzaba en 2004 el 41,1% y, de continuar con la tendencia, en 2015 se reduciría hasta el 36,6%; lejos del 23,4% establecido como deseable. Sólo un 83,5% de los niños tendría acceso a la educación primaria universal. La ratio de mujeres sobre varones incluso descendería respecto de las cifras actuales y la participación de las mujeres en puestos de trabajo no agrícolas alcanzaría la discreta cifra del 34%. Las tasas de mortalidad de los menores de 5 años, a pesar de reducirse, continuarían en 2015 muy por encima de las 62 defunciones por cada 1.000 nacimientos establecidas como objetivo y apenas aumenta, además, el número de nacimientos asistidos por personal sanitario. La prevalencia del VIH entre personas de 15 a 49 años se situó en 2006 en el 5,7% y en 2015 aumentaría hasta el 7,4%, mostrando una tendencia inversa a la deseable. Por último, tan sólo un 56% de la población tiene acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua y se prevé que este porcentaje alcance únicamente el 61,5% en 2015. La región Subsahariana es, pues, la que provoca mayor preocupación y la que debiera concentrar mayores esfuerzos de la comunidad internacional.![]() 52.2.2. África Septentrional.La región del norte y noreste de África presentaría en 2015, según la proyección realizada, un elevado grado de cumplimiento en los indicadores planteados, salvo en el correspondiente al acceso de las mujeres al empleo no agrícola y la proporción de la población con acceso sostenible a fuentes mejoradas de abastecimiento del agua. Ha de señalarse, en todo caso, que el incumplimiento del primero de estos dos indicadores es una constante en todas las regiones consideradas. La equiparación de los derechos de las mujeres respecto de los hombres no parece, por tanto, venir determinada únicamente por el acceso a la educación, ya que en el caso del África Septentrional este objetivo parece haberse conseguido, sino por el acceso real de las mujeres a puestos de trabajo de carácter formal.![]() 62.2.3. Latinoamérica y Caribe.Esta región presenta, en general, una evolución favorable, aunque considerablemente lenta en algunos de los indicadores. En 2015 aún se estima que un 7,4% de la población viva por debajo del umbral de pobreza de un dólar diario, todavía dos puntos por encima del objetivo. En cuanto al acceso a la educación primaria, todavía persistirá en 2015 cierta desigualdad, en contra de las niñas [3]. También el acceso de las mujeres a empleos no agrícolas continuará siendo bajo y no se prevé que se alcance la equiparación de géneros en 2015. Persistiría, además, la tendencia creciente de la prevalencia del VIH.![]() NOTAS:
72.2.4. Asia Oriental.La región donde se encuentra China conseguiría cumplir en 2015 con cuatro de los siete objetivos, presentando problemas en el logro de la educación primaria universal, en el que se observa un serio retroceso; en el acceso de las mujeres a puestos de trabajo no agrícolas y en el acceso sostenible a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua, en zonas urbanas y rurales.![]() 82.2.5. Asia Meridional.En cuanto a Asia Meridional, además del acceso de las mujeres al trabajo tendría pendiente de conseguir en 2015 la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud materna y la reducción de la prevalencia del VIH/SIDA. De hecho, el número de fallecidos menores de cinco años por cada 1.000 nacimientos es similar al de África Subsahariana y el porcentaje de partos asistidos por personal sanitario es incluso inferior.![]() 92.2.6. Sudeste Asiático.Esta región plantea de nuevo problemas en el logro de la educación primaria universal y el acceso de las mujeres a puestos de trabajo no agrícolas, si bien en 2015 habría alcanzado el resto de los objetivos. El abastecimiento sostenible de agua en zonas rurales y urbanas tampoco se estima alcanzable en 2015.![]() 102.2.7. Asia Occidental.Por último, Asia Occidental únicamente cumpliría con la equiparación de los ratios de participación de las mujeres en la educación y con la reducción de la prevalencia del VIH/SIDA. Se estima, asimismo, un incremento del porcentaje de población en situación de pobreza extrema para el año 2015.![]() 112.2.8. Regiones en desarrollo.Una vez realizado el análisis regional se procede a unas consideraciones globales. Si se tiene en cuenta el conjunto de las regiones en desarrollo, el panorama es ambivalente. El porcentaje de personas con menos de 1 dólar diario en 2004 era del 19,2%. Si continuase esta tendencia, en 2015 el porcentaje de personas pobres sería del 9,5%, por debajo del 15,8% establecido como meta. Ha de señalarse, en todo caso, que el periodo 1995-2004 ha estado marcado por la evolución de China, India e Indonesia y resulta harto complejo que se repliquen las experiencias de estos países, especialmente en África Subsahariana. El porcentaje de personas con acceso a la educación primaria alcanzaba en 2005 el 87,9% y en 2015, según el procedimiento utilizado, estaría 6 puntos porcentuales por debajo del acceso universal. Las diferencias en el acceso a la educación de hombres y mujeres, a pesar de estar presentes en 2005, estarían prácticamente eliminadas en 2015. No se dispone de datos agregados correspondientes al acceso de las mujeres a puestos de trabajo no agrícolas, si bien, a juzgar por la información desagregada por regiones resultará muy difícil que se cumpla este objetivo. El número de fallecimientos de niños menores de 5 años por cada 1.000 nacimientos es en la actualidad de 83. De continuar esta tendencia, se reduciría a 67,7 en 2015, si bien no se alcanzaría el objetivo previsto de 35,5 fallecimientos por cada 1.000 nacimientos. Asimismo, el porcentaje de nacimientos asistidos por personal sanitario es únicamente del 57% y se prevé que se incremente al 66,3%. El objetivo del 75% parece, de nuevo, difícilmente alcanzable. Por último, el porcentaje de población con acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento alcanza el 80%. Si la tendencia se mantuviera estable, en 2015 se llegaría a la cifra del 87,1%, superior al 85,5% establecido como objetivo.![]() 123. Objetivo 8: una asociación mundial para el desarrollo.Si bien la responsabilidad principal de alcanzar los ODM del 1 al 7 recae sobre los propios países en desarrollo, los países ricos son responsables del cumplimiento del objetivo octavo: "Fomentar una asociación mundial para el desarrollo", que se refiere a cómo pueden ayudar éstos a los más pobres a alcanzar los otros siete objetivos. Este objetivo, a diferencia de los anteriores, no establece unas metas claramente cuantificables, sino que plantea la necesidad de que los países desarrollados lleven a cabo una serie de políticas globales sin las cuales no será posible erradicar la pobreza y crear un entorno propicio para el desarrollo sostenible de todos los pueblos. Así, el Objetivo 8 contempla varios aspectos que deben abordar los países más ricos (véase Recuadro 2):
![]() 133.1. La ayuda oficial al desarrollo.Los objetivos a alcanzar en este apartado hacen referencia a la cantidad y calidad de la ayuda de los países donantes. Desde que los países desarrollados comenzaran a entregar las cantidades comprometidas en la Conferencia de Monterrey, los flujos de AOD iniciaron una senda ascendente, que se ha visto interrumpida en el año 2006, según los últimos datos del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE [4]. Además, una parte importante del incremento de la ayuda en los últimos años ha ido destinado a ayuda de emergencia, alivio de la deuda y asistencia técnica. Estos tres conceptos, si bien necesarios, no implican la llegada de fondos adicionales a los países más necesitados para la promoción del desarrollo. Un reciente informe de Ayuda en Acción [5] ha denunciado que más del 60% de los flujos de ayuda actuales es "ayuda fantasma", esto es, no focalizada en la reducción de la pobreza; contabilizada doblemente como alivio de la deuda; sobrevalorada e ineficaz, frecuentemente gastada en asistencia técnica; vinculada a la compra de bienes y servicios de los países donantes; pobremente coordinada, con costes de transacción excesivos para los países beneficiarios; no predecible para el país receptor; gastada en servicios a la inmigración en el país donante; aplicada a gastos de administración excesivos... Para que la ayuda fantasma se convierta en ayuda real, el informe reclama un sistema de la ayuda en el que los donantes deban responder por la calidad de la ayuda provista en función de su impacto sobre los derechos básicos de los pobres. En la actualidad, todavía existe un alto porcentaje de la ayuda que subordina las necesidades de los países pobres a las prioridades políticas y comerciales de los donantes. En concreto, la mayor parte del incremento de la AOD que se produjo en 2005 (un 32% respecto a 2004, hasta los 106.777 millones de dólares) se debió, fundamentalmente, a los programas de condonación de la deuda de Iraq y Nigeria acordados por el Club de París, así como a la ayuda humanitaria prestada a los países afectados por el tsunami y a los programas de reconstrucción de Afganistán e Iraq. En el caso de África Subsahariana, si descontamos los fondos destinados a Nigeria, la AOD dirigida a la región registró una caída del 1,2% en términos reales, lo que supone un alejamiento de los compromisos acordados por el G-8 en Gleneagles de doblar la ayuda destinada a África para el año 2010. La posterior caída de la AOD en 2006 (de más de un 5%) se debió a una reducción de los fondos destinados a alivio de la deuda, si bien todavía éstos fueron elevados, por lo que se prevé un nuevo descenso de la AOD en 2007. Así pues, de seguir la tendencia actual, un gran número de gobiernos no logrará cumplir sus promesas de más y mejor ayuda para los países en desarrollo.NOTAS:
143.2. Comercio internacional.Pero tan importante como esos fondos de AOD que reciben los países en desarrollo es que se permita el acceso de sus exportaciones a los mercados de los países ricos. Si bien las barreras comerciales han disminuido en los últimos años, continúan siendo elevadas para muchos productos estratégicos de los países más pobres, como los textiles y agrícolas. Además, los subsidios a la producción y a la exportación que aplican los países de la OCDE a determinados productos, especialmente los agrícolas, son otro obstáculo para el comercio de los países en desarrollo. La Organización Mundial de Comercio (OMC), institución encargada de velar por el interés general en las relaciones comerciales entre países, refleja la estructura de poder del sistema internacional, en la que EE UU y Europa condicionan todos los acuerdos que se producen. No obstante, algunos países en desarrollo (como Brasil, India y Sudáfrica) han ido ganando peso e influencia en este organismo en los últimos años, impidiendo que se firmen acuerdos comerciales perjudiciales para ellos y buscando la apertura de los mercados de los países industrializados. Por todo ello, la Ronda de negociaciones de Doha, calificada como "ronda del desarrollo" y que incluye, entre otros temas, la agricultura y los servicios, lleva ya más de seis años abierta, y los resultados obtenidos hasta ahora son escasos, de poco alcance y a largo plazo.![]() 153.3. Deuda externa.La deuda externa supone una carga insoportable e insostenible para muchos países pobres. Entre las metas del Objetivo 8 se estableció la necesidad de "encarar de manera general los problemas de la deuda de los países en desarrollo con medidas nacionales e internacionales a fin de hacer la deuda sostenible a largo plazo". Después de siete años, a pesar de las promesas e iniciativas de cancelación, la deuda externa continúa creciendo y será necesario, aquí también, que los países ricos realicen mayores esfuerzos para lograr el alivio de la deuda en los países donde ésta es un impedimento para su desarrollo. En 2005 los países del Sur transfirieron a los países desarrollados más de 510.832 millones de dólares en concepto de pago de la deuda, lo que supone casi cinco veces el flujo de AOD del Norte al Sur. Si bien en la mayoría de las regiones mundiales en desarrollo se aprecia una disminución del ratio servicio de la deuda/exportaciones, el coste para muchos países se mide en términos de fondos retraídos de los recursos que deberían dedicarse a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Y esas detracciones continúan siendo demasiado para algunos países (según datos del PNUD, los pagos del servicio de la deuda superan el gasto anual en salud y educación en los países pobres).![]() 164* Anexo 1. Países que componen las agrupaciones regionales utilizadas.
175* Anexo 2. Método de análisis e interpretación de los resultados.Los datos de tendencia por regiones geográficas tienen su origen en un informe conjunto de expertos de las agencias especializadas en los distintos ODM que participaron en la selección de los indicadores que mejor pudieran medirlos. Estos datos se actualizan y presentan anualmente por Naciones Unidas como un anexo del Informe del Secretario General sobre la Aplicación de la Declaración del Milenio. Este anexo de tendencias trata de ofrecer una síntesis del progreso global y regional hacia el logro de los ODM, así como de las disparidades entre regiones existentes en el proceso. A pesar del esfuerzo por cuantificar los objetivos, Naciones Unidas aclara que para muchos de los indicadores no se dispone de esos datos. En unos casos, existen pocos países dentro de una región para los que se puedan ofrecer, lo que impide generar el dato a nivel regional. En otros, la información es deficiente y las estadísticas no son fiables. Por último, algunos de los indicadores escogidos se basan en los datos disponibles, pero no necesariamente son los más indicados para medir los Objetivos. Las Naciones Unidas y el Banco Mundial, entre otros organismos, están realizando en los últimos años grandes esfuerzos por reforzar la capacidad estadística de los países en desarrollo, así como por ofrecer datos de mayor calidad. El método de análisis elegido es uno más de los posibles para medir el progreso hacia el logro de los ODM. La proyección que se ha realizado parte de esos datos de tendencia, y resulta de comparar el dato del año inicial, 1990 o el posterior más cercano, con el último dato disponible (el más cercano a 2005), aplicando el supuesto de que esa tendencia de evolución de cada indicador permanezca constante hasta 2015. Este supuesto no tiene por qué darse en la realidad, y puede mejorar la tendencia hacia el cumplimiento de los objetivos en una región, pero también ralentizarse o incluso evolucionar en sentido opuesto, de manera que esa región se aleje de su cumplimiento. El grado de cumplimiento de un objetivo por una región se ha calculado comparando, para cada indicador, la variación prevista entre 1990 y 2015 (dado el supuesto de tendencia constante) con la variación que debería darse para que se cumpliera el objetivo que marca Naciones Unidas. El resultado representa el porcentaje de esfuerzo previsto para esa región en ese indicador respecto al que sería necesario para cumplir el objetivo. El conjunto de resultados se refleja en la Matriz de Grado de Cumplimiento de los ODM en 2015 (MGC 2015), que nos indica el grado de cumplimiento de los ODM por las distintas regiones geográficas, donde se asigna un color a las celdas según el acercamiento al objetivo. En ocasiones, un indicador puede reflejar el cumplimiento de un objetivo en más de un 100%, si se parte de niveles relativamente bajos. Ello no implica necesariamente una erradicación total del problema que pretende superar ese objetivo, sobre todo si se parte de niveles de desarrollo muy bajo. Para ofrecer una información completa en este aspecto, en la MGC se han distinguido aquellos datos que suponen la erradicación total del problema que trata de paliar el objetivo (celdas gris oscuro). Si la evolución del grado de cumplimiento es positiva pero inferior al 100%, significa que se ha avanzado en la mejora de la situación, pero no todo lo que hubiera sido necesario para lograr el objetivo. Naciones Unidas considera progreso lento un resultado menor que la mitad del objetivo, y moderado si el resultado supera el 50% del objetivo, sin cumplirlo. Puede ocurrir también que el resultado sea negativo, lo que refleja una previsión de empeoramiento de la situación en 2015 respecto a 1990, esto es, un alejamiento del objetivo establecido, excepto en aquellos casos en los que se parta de una situación de cumplimiento del objetivo (ver indicadores 9b y 9c para América Latina y Caribe). Por otro lado, un menor grado de cumplimiento puede no significar un menor esfuerzo realizado, sino un mayor esfuerzo necesario en términos absolutos para cumplir con el objetivo, dado que se parte de un punto más bajo en 1990, caso generalizado del África Subsahariana. En otras palabras, puede derivar no de un menor numerador (esfuerzo previsto entre 1990 y 2015), sino de un mayor denominador (esfuerzo necesario) en la ecuación de grado de cumplimiento. Así, las regiones menos subdesarrolladas pueden lograr un alto grado de cumplimiento de un objetivo con relativo poco esfuerzo, mientras que el África Subsahariana puede realizar un mayor esfuerzo entre 1990 y 2015 y lograr un menor grado de cumplimiento del mismo objetivo, quedando todavía en una situación precaria en 2015. A su vez, un mayor grado de cumplimiento de un objetivo no implica una mejor situación en 2015 respecto a otra región que haya cumplido en menor medida ese objetivo. Se ha incluido el dato agregado para los países en desarrollo en aquellos indicadores para los que estaba disponible, para poder apreciar las disparidades en la consecución de los ODM no sólo entre regiones, sino entre éstas y el dato global. El motivo es poder apreciar si un acercamiento al objetivo a nivel mundial oculta en realidad marcadas diferencias entre regiones o, por el contrario, es un progreso no sólo hacia el objetivo global sino hacia la reducción de las desigualdades. En el primer caso, difícilmente podría hablarse de éxito. Por el contrario, se podría hablar de cumplimiento de los objetivos en la medida en que ello implicara un acercamiento entre todas las regiones del mundo, esto es, si la diferencia de esfuerzo entre las regiones resultara directamente proporcional a la distancia que deben recorrer para lograr un objetivo dado.: |